No Digas Que No, No Lo Dijeron.

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Nosotros los Mamos desde el Corazón del Mundo, que es también el Corazón del Universo, desde nuestra Casa Sagrada, la Sierra Nevada de Santa Marta, Colombia, saludamos a todos nuestros hermanitos menores de todas las razas del mundo, a la gran hermandad, a todos los maestros, a los trabajadores de la luz, a todos aquellos que están en el camino de cambio de conciencia, a aquellos que están despertando a una nueva conciencia y también a todos aquellos que aun están dormidos. Los invitamos a reflexionar en lo que es obvio, de lo que todo el mundo habla, del mensaje que nos corona a todos como una sola unidad, como un solo dolor, como un solo sufrimiento, como una sola humanidad que sufre, que llora, que se quebranta y que ha de levantarse empoderada, diferente, liberada de egos incomprensibles, de valores que no ayudaron, y de poderes que nos dejaron débiles y cansados de cargarlos porque cuando mas los
necesitábamos no sirvieron.

La Madre hablo, la vida nos lo grito en la cara, la naturaleza lo revelo, los fuegos no intencionados lo clamaron como una verdad a gritos. Pero no los oímos por estar ocupados en lo grandioso, porque no nos tocaron directamente, por estar construyendo un mejor mañana sin saber para quien o para que. Hoy no podemos decir que nos tomo desprevenidos, que no nos avisaron, que fue una sorpresa. No digas que no, no lo dijeron.

Nosotros los Mamos quienes hemos aprendido por cientos de generaciones y linajes a tomarnos el tiempo para desarrollar la comunicación con las dimensiones superiores e inferiores, quienes vivimos por 18 años de nuestra vida presente aprendiendo a acallar nuestra mente a insensibilizar nuestros cuerpos biológicos y nuestros sentidos, a apagar nuestros egos, a dormir nuestras mentes para que no juzguen, no sentencien, no condenen. En estos años y hasta el final de nuestra existencia continuamos aprendiendo a ser Mamos, agudizamos los sentidos del ser superior y nos capacitamos para percibir con los sentidos del alma y del corazón el susurro de la divinidad que lleva el viento, la brisa, las aguas, las nubes, las montañas, los animales, los bosques, los muy pequeños como las bacterias, los seres visibles e invisibles, lo mismo que los guardines de nuestros sitios sagrados.

Hemos aprendido que ellos hablan con la risa inocente de los niños, en la sabiduría vieja del que ya se va, en el color de las nubes, en el deshielo de los Chundwas (picos de nieve), en las aves que dejaron de volar en los volcanes que se despertaron perplejos y empezaron a rugir hasta hacer temblar la Madre Tierra. Los Mamos lo leímos, lo entendimos lo atestiguamos cuando cambió el andar lento y certero del padre sol, abrazando a la Madre Tierra hasta quemarla, y cuando los ciclos lunares ya no se alinearon mas para dirigir la vida, la siembra y las cosechas.

Hermanitos, las cosas que pueden parecen insignificantes para ustedes, tienen un enorme significado para nosotros los Mamos. Los Mamos vemos en todo acontecimiento  natural, en toda manifestación un mensajero y un mensaje, un guardián, un maestro, un consejero, que nos trae la oportunidad de oír, de dialogar con ellos, con la Madre  Naturaleza y con la Madre Tierra. Así aprendemos el poder de liderar sin insistir en  que otros nos sigan. Llamamos Hermanos Mayores a los virus, a las bacterias, los  que hacen cosas buenas por nosotros o lo que nos dan pestes, o alteración de  nuestro tiempo y de nuestro espacio. Hoy, una sola entidad diminuta está produciendo  una gran perturbación que nos obliga a todos detenernos en nuestro camino sagrado de la vida.

Para nosotros los Mamos, cuando la Madre Tierra tuvo su primer amanecer todo fue manifestándose desde el espíritu, en Ánugwe, luego, todo se manifestó en Ti’na. Ánugwe es la fuerza inmaterial de la existencia, la “Fuerza Ley” intangible y mayor  que gobierna y controla todo cuanto existe en la naturaleza y en el cosmos. Ti’na es la fuerza en el modo material, visible y manifestada desde el Ánugwe. Así se manifiestan todos los reinos, los animales, las plantas, las aguas, las rocas, y todo aquello que existe en Ti’na. Ellos fueron primero que nosotros, en Ánugwe, donde estaban manifestados como la fuerza suprema de la vida, de la creación y así debió continuar en Ti’na. Nosotros fuimos los últimos en llegar en Ánugwe y en Ti’na.

Nosotros llegamos ayer, y aunque no hemos podido comprender todavía a que vinimos, ni porque fuimos los últimos, ni cuál seria nuestra sagrada misión o en calidad de que llegamos para estar con los hermanos mayores, nos convertimos en sus verdugos y como caníbales empezamos a consumir y destruir a muchos de ellos. Hemos alterado el orden establecido por la Ley mas Sagrada del Universo, la Ley de Origen que es la Ley del Orden, de la vida y del respeto por el ser. No hemos aprendido a ponernos a la altura de la Madre Tierra, ni de la Naturaleza. Como niños caprichosos y enceguecidos por el poder de la razón, lo empezamos a cambiar todo, destruyendo, aniquilando todo a nuestro paso.

Fuimos tan poderosos que en un abrir y cerrar de ojos recalentamos el planeta descongelamos los polos, desaparecimos muchos hermanos de la flora y de la fauna, contaminamos la brisa el aire y son muy pocos los que han actuado con conciencia de transformación queriendo cambiar el sistema que hoy nos gobierna. Hasta ahora estuvimos jugando con fuego. Nos pusimos a nosotros mismos fuera de balance. Y entonces, un virus, el mas pequeño de los elementales, la creatura mas insignificante antes los ojos de los hermanitos menores nos obligo a parar la carrera de persecución, de lo que no sabíamos tras de que estábamos corriendo. Ese virus se convirtió en un gran maestro, en un autentico mensajero.

Desde nuestros sitios de comunicación con los portales desde las diferentes dimensiones, nosotros los Mamos percibimos que a este maestro lo alimenta el miedo, vibra con el y viene empoderado por ese temor que percibe en todos los que nos sentimos aterrados a perder lo que tenemos, lo que construimos o planeábamos construir. Como humanidad hemos sido coronados con la vibración del miedo. Desde los sitios Sagrados los Guardianes envían coraje y nosotros los Mamos agregamos a este coraje una buena dosis de solidaridad, amor incondicional y de autoconfianza en nosotros mismos para contagiarla a los demás como un escudo efectivo contra el miedo.

Los Mamos hablamos con la Madre Tierra, hablamos con la vida y con seres de todos los reinos. Desde nuestras oficinas sagradas pedimos perdón, primero a nosotros mismos, a nuestros vecinos, a la brisa, al agua a los animales y a las plantas. Nosotros sanamos, balanceamos a nuestro Hermanos Mayores, porque al sanarlos y balancearlos a ellos, nos sanamos y balanceamos a nosotros mismos, porque todo está integrado en el todo, interactuando entre sí y con nosotros mismos. Solo cuando logremos ese nuevo balance, una Nueva Humanidad empoderada por la solidaridad dará paso a la nueva tierra ascendida, honrada, respetada y amada. Entonces no sólo el aire puro será posible, no sólo los animales sanos serán posibles las plantas serán posibles, sino  que cada elemento, cada ser estará cumpliendo su misión, sin ser destruido,  violentado, por lo que se llama desarrollo, civilización, modernismo y al que nosotros los Mamos llamamos inconsciencia.

Nuestra Sagrada Madre Tierra, será protegida cuando nosotros como humanidad tomemos la resolución de hacer las cosas respetando y reverenciando toda forma de vida. Para nosotros los Mamos esta es una invitación al cambio y a la transformación sin agresión, con amor y gentileza. Es algo así como lo hablan hoy ustedes de esa transformación de esa mutación qué están haciendo los virus modernos. Los Mamos vemos esto como una realidad cercana donde podemos cada uno con la humildad más grande que nos asiste con la verdad absoluta de poder pedir perdón a nosotros mismos y hacia nosotros hermanos y hacia nuestros hermanos mayores, tener un  cambio, una mutación de actitud, una transformación de conciencia de hábitos de pensamiento ante este sagrado planeta ante esta sagrada madre y ante nuestros sagrados hermanos mayores.

Hemos demostrado cuán poderosos somos para cambiar, para transformar. Usemos el mismo poder para mutar nuestra conciencia agregando una fuerte dosis de amor, compasión, respeto y reverencia por la vida sin rechazar con orgullo o arrogancia a los hermanos mayores de la naturaleza porque ellos llegaron aquí antes de nosotros.

La Madre Tierra, los Guardianes de nuestros Sitios Sagrados, los Mamos de los Chundwas nos están llamando a todos, movilizando a Mamos y a los hermanitos menores a trabajar juntos para lograr ese cambio en la humanidad y en el mundo. Que el poder, la luz y el amor estén con todos nosotros para hacer esa transformación durante este tiempo de cambio.

Duni
Mamo Dwawiku Izquierdo, Mamo Arhuaco de la Sierra Nevada de Santa Marta, Colombia

Recopilado por Amanda Bernal-Carlo
© El Gran Balance

No digas que no no lo dijeron.pdf

Transcrição: Fred – Sangha Platina Solaris

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